Prostitutas en la corte condiciones laborales de las prostitutas en españa

prostitutas en la corte condiciones laborales de las prostitutas en españa

Con ese fin, se sometía a las prostitutas a inspecciones arbitrarias, a durísimos controles sanitarios y se les obligaba a ejercer en las zonas señaladas por las autoridades. El conjunto de estas normas y la configuración de la prostitución como un mal menor, moralmente tachable pero necesario, se conocía como reglamentarismo. Sin embargo, el reglamentarismo actual dista de la crueldad con la que se trataba a las prostitutas en la Inglaterra de finales del siglo XIX, donde un grupo de mujeres preocupadas por la crudeza de las condiciones de las prostitutas originó un movimiento de reacción: Éste introducía un nuevo paradigma en el que la prostitución dejaba de considerarse un fenómeno necesario para conceptualizarse como una forma de dominación de los hombres sobre las mujeres, como una forma de esclavitud.

Bajo este paradigma, se considera que las prostitutas organizadas para la defensa de sus derechos constituyen una minoría y que en todo caso, el daño sufrido apenas les permite evaluar qué les conviene.

El tercer modelo de respuesta jurídica es el prohibicionismo. Este régimen legal halla su justificación en la criminología positivista de finales del siglo XIX, cuyos postulados situaban a la prostituta dentro del campo de la delincuencia, la marginación y la transmisión de enfermedades, prohibiendo tanto la oferta como la demanda de servicios sexuales.

Dada esta negativa connotación, son escasos los Estados que se atreven a reconocer que se rigen por leyes prohibicionistas. Considero que las he salvado. Por eso digo que ser puta es bonito. Antes de dedicarse a la prostitución trabajó de camarera y limpió casas. Entonces, en los años noventa, querían muchas latinas y brasileñas.

En el prostíbulo, se quedaba con el importe íntegro de lo que recibía de sus clientes. Es lo que le sucedía a Evelin, que ha trabajado en otros clubes, como el Riviera -en su día conocido como 'la catedral del sexo'- en Castelldefels Barcelona.

El establecimiento cerró en por orden judicial después de declararse en concurso de acreedores. Rochel vivió en la habitación del club durante quince años. Los proxenetas la inducían a trabajar a destajo. Es una forma de presión. En coherencia con esta percepción, pide tener derecho a las prestaciones sociales y sanitarias de cualquier español.

Yo quiero cotizar a la Seguridad Social. Si no trabajo porque estoy enferma, no cobro. Y en ese caso debía seguir pagando la habitación. Todo era como un coto de caza: Con mucha perseverancia, Evelin ha conseguido que algunas testigos comparezcan ante el tribunal. El de "objeto" de consumo. Y convertir la sexualidad femenina en un objeto comercial atentaría contra la integridad y dignidad de las personas.

Para estas teóricas la prostituta es siempre una víctima cuya capacidad de decisión se encuentra limitada por unas condiciones sociales estructurales pobreza, marginación, falta de oportunidades, abuso sexual. El Estado se convierte en "salvador" de las prostitutas ofreciéndoles "alternativas" rehabilitadoras normalmente la limpieza de casas.

Frente a estas posturas, muchas son las críticas y replanteamientos de científicos y, especialmente, de las propias trabajadoras sexuales, tal y como lo he expuesto. Gould describe el proceso por el que se aprueba en Suecia, en , la ley denominada Sexkdpstag, que regula la compra y venta del sexo penalizando al consumidor.

Este autor plantea que Suecia se enfrenta a una contradicción: Otro caso relevante como país con un sistema legal abolicionista es España. Dichas reformas legales son descritas por algunas juristas como medidas con una fuerte carga moral de índole religioso: También se ha manifestado la incoherencia entre ley y realidad: Para la socióloga Raquel Osborne, la política de corte abolicionista en España se traduce en que.

Algo que queda patente en las calles madrileñas donde la lucha contra la prostitución se ha convertido en una lucha contra la inmigración femenina. La veda ha quedado abierta. Desde ramas diversas del pensamiento feminista se da un acercamiento a los movimientos reivindicativos de las trabajadoras sexuales por el reconocimiento de sus derechos.

El enfrentamiento entre regular o abolir la actividad de la prostitución toma nuevos caminos desde posturas feministas alternativas.

La socióloga Raquel Osborne cuestiona: Aunque la prostitución sea entendida como un producto de la desigualdad social estructural entre hombres y mujeres, esto no significa que haya que mirar hacia otro lado y no reconocer su existencia ni las condiciones sociales y laborales en que se desarrolla ni las reivindicaciones de los derechos de estas mujeres. Su discurso incluye también una crítica a las instituciones sociales legitimadas para las relaciones sexuales entre hombres y mujeres como el matrimonio y el noviazgo , ya que también podrían ser consideradas en términos de un intercambio económico por servicios sexuales y domésticos.

Por ejemplo para G. Esta autora centra el problema en el estigma social del que es objeto la prostitución femenina, afirmando que "el estigma de puta, aunque se dirige de forma explícita hacia las mujeres prostitutas, controla implícitamente a todas las mujeres" [Petherson, Desde esta perspectiva, el estigma de puta es una construcción social que obedece a procesos de racionalización de la dominación que ejercen determinados sistemas sociales sobre otros en este caso, las representaciones sociales masculinas sobre las femeninas , de manera que "las actividades asignadas a la mujer resultan perfectamente compatibles con las estructuras comunes de dominación masculina" [Petherson, Una postura similar es la defendida por Dolores Juliano, que centra el problema en general en los modelos sociales construidos y, en especial, en las conductas sociales entendidas como adecuadas para las buenas mujeres.

A su vez, esta autora también reafirma el potencial de autonomía que supone la gestión y el control sobre el propio cuerpo femenino: Esta autora plantea, al igual que G. Plantea como problema principal de las trabajadoras sexuales el estigma social que recae, no sólo sobre ellas, sino que sufre el sexo femenino en su totalidad como forma de control social.

Desde esta óptica, las estrategias de actuación serían la consideración de la prostitución como trabajo, así como la eliminación del estigma social, es decir, actuar. Lo que es funcional para el sistema es precisamente la estigmatización, que aísla y debilita al colectivo de las trabajadoras sexuales, impidiéndoles manifestarse e imponer sus problemas y reivindicaciones [Juliano, Ciertamente es una nueva manera de mirar debajo de la alfombra donde la sociedad esconde sus desechos [Juliano, En este sentido, la prostitución no genera un nuevo marco para la sexualidad, sino que reproduce y magnifica el existente.

Y otro punto diferente es que la gestión del propio cuerpo como negocio pueda suponer una mayor protección y derechos a estas mujeres. Por tanto, al elevar a estas mujeres a esta categoría las estamos dotando de un armamento legal con que defenderse, tanto de empresarios como de clientes y de mafias; sin victimizarlas ni infantilizarlas.

Pero no debemos confundir, como antropólogos críticos, estrategias de supervivencia con estrategias de resistencia. Tipología de la prostitución femenina en la Comunidad de Madrid, [s.

La distinción, Madrid, Taurus. Ponencia titulada "Abolicionismo y Reglamentarismo", en Jornadas sobre "Prostitución: Corso, Carla; Sandra Landi. Retrato de intensos colores, Madrid, Talasa. De Paula Medeiros, Regina. Fantasías y realidad en la prostitución: Ignasi Pons i Antón.

La cara oculta de la luna: No pensé que esto me fuera a pasar a mí: Javate de Dios, Aurora. Analisi de la prostitució femenina a Cataluña: Negre i Rigol, Pere. La industria del sexo: Las mujeres en la encrucijada de la sexualidad. Una aproximación desde el feminismo, Valencia, La Sal. El prisma de la prostitución, Madrid, Talasa, DL. Solana Ruiz, José Luis. Madrid, 17 de diciembre de El cuerpo como delito Desde este discurso, el intercambio mercantil de servicios sexuales atenta contra valores éticos: Desde esta óptica, las estrategias de actuación serían la consideración de la prostitución como trabajo, así como la eliminación del estigma social, es decir, actuar contra las murallas que dividen a las mujeres [

La utilización del cuerpo y la sexualidad marcan una frontera simbólica que divide a hombres y mujeres: Ellos quedan "limpios" "ensuciando" a ellas. Aunque existe una negación general de la sexualidad tanto para el hombre como para la mujer, nuestra sociedad permite la transgresión de estas normas sólo para hombres, ya que su valoración social no depende de su conducta sexual ser promiscuo confiere prestigio.

Sin embargo, la valoración social de la mujer sigue siendo a través de su sexualidad. Las prostitutas reclaman el cese del hostigamiento legal de las medidas abolicionistas, ya que desde su punto de vista son estas leyes llamadas antiproxenetas las que atentan contra ellas mismas, su negocio y amigos. El logro de la ciudadanía en nuestras sociedades de mercado abierto, basado en el sistema monetario, se encuentra esetrechamente ligado por no decir que depende a nuestra inserción al mercado de trabajo que, a través de la obtención del salario, nos permite la integración social en una posición y situación social determinadas.

En este contexto, el uso del propio cuerpo supone el medio para conseguir un salario o una nómina si se reconoce como un trabajo y la posibilidad de llevar una vida digna como cualquier trabajador potenciando así su capacidad como actor social. En este sentido me parece relevante retomar la postura de la Organización Internacional del Trabajo, que: Es decir, remite el poder a las instancias sanitarias, algo que no ocurre en otras recomendaciones laborales.

Hasta ahora sólo hemos incidido en uno de los actores que participan en el fenómeno de la prostitución: Sin embargo se suele olvidar que el trabajo sexual implica la existencia de otros actores sin los que esta actividad sería imposible: Hablar de trabajadora sexual implica hablar de clientes. Hablar de prostitutas implica hablar de prostituidores , los intermediarios proxenetas, chulos y la industria del sexo. Y también es imposible obviar a la sociedad en general: La construcción en el imaginario social de la mujer prostituta difiere significativamente de la construcción simbólica del hombre "prostituto" o "gigoló".

Mientras que la mujer prostituta sufre un alto estigma en el ejercicio de su actividad laboral, su "cliente" queda obviado incluso "olvidado" a nivel simbólico dentro de la comunidad y sus medios de control policiales y de presión social al hombre se le atribuyen necesidades sexuales que la mujer no tiene o no debe tener.

Sin duda sería una interesante investigación. Son escasos los estudios que presentan el punto de vista de empresarios del comercio del sexo, como ANELA Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne , que aboga por la adopción de medidas reglamentaristas por parte del Estado español. Uno de estos estudios ha sido realizado por el antropólogo José Luis Solana Ruiz, recogiendo las opiniones y posturas de dichos empresarios ante la prostitución.

A grandes rasgos, ANELA se muestra partidaria de prohibir la actividad de la prostitución callejera bajo el lema de mayor higiene o garantías de seguridad adecuadas.

Protesta ante las actuaciones legales y policiales en sus negocios y defiende el derecho a ejercer libremente su actividad económica como empresarios. Declaran que no tienen relación laboral con las mujeres que ejercen la prostitución, su actuación se limita a "poner la 'infraestructura para el sexo en libertad entre adultos' ".

Lo que parece evidente, en mi opinión, es que si ponen tanto interés en la reglamentación es porque el negocio debe ser muy lucrativo para ellos. Frente a esto, recientes investigaciones [Oso Casas, ; Pons i Antoni, ; Medeiros, ; Otegui, ; Solana Ruiz, ; Navarro, ] han indicado los aspectos que las trabajadoras sexuales señalan como positivos en el trabajo de calle: Obviamente, todo polo positivo tiene un polo negativo. Las trabajadoras sexuales refieren como inconvenientes de trabajar en la calle: Ciertamente estos inconvenientes existen y hay que poner los medios para amortiguar sus consecuencias.

De hecho una legalización supondría una mejora de estas condiciones. Pero hay que tener cuidado al interpretar las peticiones de ANELA, pues, en mi interpretación, su interés no se centra en mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, sino en defender sus intereses empresariales, alegando cuestiones de salud para lo que son simplemente cuestiones económicas y de poder.

En este caso, salud y poder se convierten en un matrimonio perfecto al que los científicos sociales comprometidos hemos de cuestionar. Bajo este paradigma legalicionista el país europeo que se suele tomar como ejemplo es Holanda.

Sin embargo, las medidas que legalizan el ejercicio de la prostitución son de reciente aprobación, por lo que no existen valoraciones definitivas todavía. Existen varias formas de prostitución, entre ellas las famosas vitrinas, pero son los clubes los que representan la mayor parte de la industria del sexo en este país, y en menor medida, casas privadas de citas , en las fincas, servicios de "acompañamiento" y, por supuesto, trabajo de calle.

Pero Holanda también ha tenido su proceso histórico con respecto a este tema. Así, hasta su política era reglamentarista en la línea de lo anteriormente expuesto en este artículo.

En esta fecha se pasó a una política abolicionista tolerante con la prostituta e intolerante con el proxeneta. Esto significa que permitía el ejercicio de la prostitución de una persona por su cuenta como expresión de las libertades civiles , pero penalizaba la explotación de un establecimiento de sexo, o sea, el hecho de dar un lugar a la prostitución.

La aplicación de estas medidas se hacía bajo el espíritu de tolerancia característico de las políticas holandesas: Actualmente, en Holanda la prostitución ha sido despenalizada y se ha iniciado una política legalicionista, siempre y cuando se trate de una opción voluntaria. Esto supone reglamentar el funcionamiento de los locales, que pasan a ser gestionados como cualquier otro negocio comercial, y, a su vez, supone incorporar la prostitución como una profesión al derecho laboral y considerarla como un trabajo en la industria del sexo.

En este sentido, la política de inmigración tiene una importante relación con las medidas que se toman para legalizar la actividad de la prostitución a efectos de no producir discriminación hacia las mujeres extranjeras que trabajan en el sector del sexo. Esto es ya una discriminación importante que no se da en otras profesiones, por lo que la lógica que subyace en el fondo, en mi opinión, sigue siendo que la prostitución es algo "especial" que hay que controlar de alguna manera.

Si un país no te permite la entrada con un contrato de trabajo sexual y sí con un contrato de trabajo doméstico, seguimos hablando de estigma, de control y no de igualdad real ni legal en materia laboral.

El cuerpo como mercancía y como víctima: Para este discurso, la prostitución es siempre una forma de esclavitud sexual. Es una forma de violencia contra las mujeres que atenta contra su integridad y dignidad. Un importante sector feminista se encuadra en estos tipos de políticas. Al mismo tiempo, los Estados que corroboran este convenio "se comprometen a adoptar medidas para la prevención de la prostitución, la rehabilitación y adaptación social de las víctimas de la prostitución" [Gutiérrez, Prostitución es siempre equivalente a esclavitud sexual.

Coherente con este planteamiento, la postura política adoptada por estos movimientos hoy en día supone definir la prostitución como una forma de violencia contra las personas que la ejercen. Defiende que se trata de una cuestión ética: Las palabras de Rosario Carralero, miembro de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres de Madrid, reflejan también esta idea de que el cuerpo femenino se convierte en una mercancía: La compra del cuerpo de las mujeres presenta enormes similitudes con nuestro comportamiento de consumo [ El lenocinio y la trata involucran a un tercero, pero mientras el beneficio económico es el elemento central del primer delito, el elemento central del segundo es el engaño, la coacción, la coerción, la amenaza o la subordinación.

Por un lado, el derecho refuerza los prejuicios a través de normas ajenas al contexto de la prostitución. Este delito data del siglo XIX: Este anacrónico delito sólo sirve para dos cosas: En el caso Bedford et al.

Otro ejemplo son los casos de divorcio de las prostitutas. Los códigos locales dicen que, en caso de divorcio, la madre conserva la custodia de los hijos, salvo que sea prostituta. Estas normas fueron durante un buen tiempo validadas por la Suprema Corte de Justicia, apenas el año pasado el precedente fue revocado.

Por otro lado, el derecho refuerza los prejuicios al momento de que se operan las normas. El famoso operativo en el bar Cadillac es un buen ejemplo de las implicaciones de esta confusión. La Policía Judicial del Distrito Federal detuvo a las bailarinas del bar y a los encargados del estacionamiento por estar implicados en los delitos de trata de personas y delincuencia organizada. Paradójicamente, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal recibió una queja presentada por las supuestas víctimas.

Éstas reportaron haber sido forzadas a decir que eran víctimas de trata 7 , a pesar de que ejercían su trabajo sin que mediara engaño, coacción, amenazas o coerción. Los prejuicios surgen al tratar temas de prostitución y derechos, lo que nos induce a cometer errores. Por ello debemos renunciar a las simplificaciones. El enfoque de los derechos fundamentales puede ayudarnos a trascender nuestra ignorancia sobre la prostitución.

Este enfoque nos puede brindar el conocimiento y entendimiento de la realidad de las prostitutas que necesitamos para alejarnos de los lugares comunes de la cultura: Podemos aprender la lección de Suecia, Holanda y Alemania.

Estos países justificaron sus reformas en la protección y promoción de los derechos de las sexoservidoras. Las prostitutas han creado un movimiento de corte sindical que lucha, como antes hicieron otros grupos, por conquistar la ciudadanía de pleno derecho. En el escenario recién creado, los partidos que votaron en contra preparan sus argumentos con la intención de que el informe definitivo incorpore la recomendación de reconocer los derechos laborales de las prostitutas.

De las cuatro posibles respuestas jurídicas, sólo una contempla esta opción. La primera dominó hasta finales del siglo XIX y abordaba la prostitución como una cuestión de orden policial. Con ese fin, se sometía a las prostitutas a inspecciones arbitrarias, a durísimos controles sanitarios y se les obligaba a ejercer en las zonas señaladas por las autoridades.

El conjunto de estas normas y la configuración de la prostitución como un mal menor, moralmente tachable pero necesario, se conocía como reglamentarismo. Sin embargo, el reglamentarismo actual dista de la crueldad con la que se trataba a las prostitutas en la Inglaterra de finales del siglo XIX, donde un grupo de mujeres preocupadas por la crudeza de las condiciones de las prostitutas originó un movimiento de reacción: Éste introducía un nuevo paradigma en el que la prostitución dejaba de considerarse un fenómeno necesario para conceptualizarse como una forma de dominación de los hombres sobre las mujeres, como una forma de esclavitud.

Contundente aviso de los médicos: Prostitutas alava videos prostitutas gratis tercer modelo de respuesta jurídica es el prohibicionismo. Por eso digo que ser puta es bonito. El lenocinio y la trata involucran a un tercero, pero mientras el beneficio económico es el elemento central del primer delito, el elemento central del segundo es el engaño, la coacción, la coerción, la amenaza o la subordinación. La reglamentación indica la existencia de excepciones al derecho penal para aquellos sectores de la industria sexual que cumplan ciertas condiciones.

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