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Clea tenía puesta la cortina, lo que significa que estaba con un cliente; me quedé observando a una pelirroja en la vitrina siguiente, con los diez centímetros de sus tacones debía alcanzar los dos metros de altura. El vello del sexo también era rojo y lo había recortado en forma de corazón, las tetas eran medianas con el pezón rosado y diminuto.

A través del vidrio se veía el pequeño cuarto, había una grabadora y un abanico de mesa. Sobre la pared de fondo, un cuadro de Rembrandt. Había varios hombres y algunas chicas frente a su vitrina, ella les hizo un gesto para que esperaran y fue a poner un CD en la grabadora. Regresó a la vitrina y empezó a moverse al ritmo de una canción de Moby. Un rubio bajo y robusto se acercó a la puerta, ella la entreabrió y hablaron. El hombre sacudió la cabeza en forma negativa, ella se encogió de hombros, cerró la puerta y siguió bailando.

Frits me avisó que el cliente de Clea había salido. Del aeropuerto al hotel Eden, en pleno centro de la ciudad, son solo veinte minutos en taxi. Dejé las maletas en la habitación y de inmediato fui a dar un paseo. Le había dicho a Frits que nos viéramos el martes porque antes de hablar con él quería aventurarme por la ciudad sin referente alguno.

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Me dice que se llama Dick y me habla de otro bar donde suelen ir las ex prostitutas y me pregunta si quiero ir. Pago la cuenta y salgo con él. Una anciana viene a nuestro encuentro, se besan y abrazados van hasta la barra, los sigo y me siento con ellos.

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Le pregunto si en verdad se llama Clea y ella asiente y me recuerda que debo pagarle por adelantado. Ellos todavía viven en un pueblo cerca de Roma, allí nací. Antes de venir a trabajar al Wallen estuvo tres años como cajera de un negocio de calzado en Roma. Tenía un novio con quien salía los sabados a comer.

Llevaban una vida modesta y tranquila. Necesitaba un cambio y no sabía qué hacer. Escuché del Wallen y una semana después estaba aquí.

Frits me pide quitarme la camisa y tenderme en el catre, ella me acaricia el pecho con la punta de sus uñas. Siente que allí ha podido expresarse sexualmente. Si un tipo le gusta se lo folla y si no, le basta con desconectarse.

Se ríe y suspira. Su pelo me roza la cara—. Tengo veinticinco clientes por noche, me divierto con mi trabajo. Tenemos un sistema de seguridad. Hay días de descanso, como en todo. Y si me molesta algo me desconecto, igual hacía a veces con mi novio y mi madre con mi padre.

Frits dice que es suficiente y Clea se levanta y se pone una bata de satín rosada. Nos acompaña hasta la puerta. En el bar de los viejos nos espera Doris Day. Frits le dice que son para una revista colombiana y ella le responde que no confía en los colombianos. También Doris ha pedido el dinero por adelantado. Doris es alta y delgada, tiene un rostro dulce. Se parece mucho a la verdadera Doris Day. Esos hombres no escapan a la vigilancia de sus prosaicas mujeres y se adentran en el Wallen para encontrar una puta, quieren a las mujeres que los excitan en las revistas y las pantallas de los cinemas.

En este instante yo voy en bicicleta con Doris Day. No sé si Angelina le cobre a Brad por anticipado, pero puedes estar seguro de que en este mundo de farsantes no hay polvo gratis. Antes y después de las prostitutas han estado las putas.

Si una mujer cambiaba de posición en la cama o exigía caricias, aunque estuviera con su marido, era considerada una puta. En , Rembrandt y Hendrickje Stoffels, que había trabajado como sirvienta en la casa del pintor, se convierten en amantes.

Rembrandt sale en su defensa y vive con su puta hasta que una peste se la lleva a la tumba. Solo hasta octubre de los holandeses decidieron ponerle punto final a la prohibición y darles vía legal a sus prostitutas. Muchas de esas chicas orientales, africanas, eslavas y latinas son engatusadas con falsas promesas.

Legalizar el oficio ha limitado el abuso y ellas reconocen que sus condiciones de vida han mejorado. Un tímido sol de mediodía se asoma entre las torres, pero el frío me cala los huesos. María Luisa tiene cincuenta años, tres hijos y dos nietos. La mitad de su vida fue puta, ahora es dueña de varios apartamentos que solo alquila a chicas del Wallen "porque solo los usan para dormir y siempre pagan a tiempo". Su marido es un carpintero de Rótterdam que solía ser su cliente.

Después de que nos casamos todavía trabajé unos meses. Dejé el Wallen porque quería tener hijos El sesenta por ciento de las prostitutas que trabajan hoy en Holanda son latinas, en su mayoría colombianas y brasileñas. Entre los transexuales, el primer lugar lo ocupa Ecuador.

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