Trump con prostitutas tipos de feminismo

trump con prostitutas tipos de feminismo

Al interior del feminismo, la cuestión genera fuertes tensiones. Consideran a la prostitución un trabajo y, como tal, exigen que sea alcanzado por la legislación laboral, con derechos y obligaciones para quienes lo ejercen. Infobae dialogó con dos de sus referentes.

Es una activista por los derechos de las mujeres, en especial, de las prostitutas. María Riot su nombre real es Florencia tiene 25 años. Es vegana, animalista, actriz porno y trabajadora sexual desde los Georgina trabaja en la calle, María no. Georgina se inició primero en el trabajo sexual y luego en el feminismo. Tienen muy en claro lo que son y lo dicen con orgullo: La necesidad de conseguir una remuneración económica y mejorar así nuestra calidad de vida.

Si se piensa que el trabajo sexual no puede ser reconocido como trabajo porque se llega por una necesidad, y que por eso hay que abolirlo, entonces hay que abolir el sistema. Una opta dentro de las pocas posibilidades que tiene.

En mi caso, ser niñera no me gustó porque no tengo paciencia con los chicos. Como empleada administrativa me sentí super explotada, muy mal paga. A los 21 años me costaba mucho conseguir empleo o los sueldos eran muy bajos, siempre en negro. Soy de General Rodríguez y nunca podía alquilar en Capital, me costaba mucho estudiar y trabajar a la vez.

Viajaba muchísimo y mal. Tampoco tenía la posibilidad de que mis padres me paguen un departamento, como le ocurría a algunas compañeras.

Busqué otra salida para mi vida y el trabajo sexual no era algo que veía de mala manera sino todo lo contrario. Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras. No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo.

Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces.

Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio.

Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir. Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no. Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo.

Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones.

Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación.

El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco". El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas.

Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta. Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores.

Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores. Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad. Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Así que se cambió. Aunque no sin polémica, a Karlskoga le siguieron otras ciudades de Suecia —como Estocolmo—, que también decidieron aplicar la perspectiva de género en la limpieza de sus calles.

También en la política exterior, con la enérgica Margot Wallström a la cabeza. Ahora, con el mandato a punto de cumplirse y las elecciones previstas para septiembre, toca hacer balance.

Esa ley sobre el derecho a decidir de las mujeres en la que no participó ni una sola mujer , fue la primera norma que rubricó el presidente republicano. La imagen se hizo viral y se interpretó como una respuesta irónica y crítica a Trump. Y eso, también se vio como parte de su política exterior feminista. Le gusta la etiqueta y la cultiva. Es su tarjeta de presentación.

Como lo es, por ejemplo, su ley contra la trata y la prostitución, que penaliza al cliente y considera a la mujer una víctima.

Si se rasca debajo de la superficie el país nórdico todavía tiene muchas sombras, recuerda Clara Berglund, del Lobby Sueco de Mujeres.

Y mientras trata de corregir esos desequilibrios en casa —con el nombramiento, por ejemplo, de una auditora de Igualdad, una figura independiente similar a la del defensor del pueblo, pero para temas de género— también lo hace fuera.

Aunque en esa política exterior feminista también se han enmarcado otros programas algo menos tangibles, como una exposición del Instituto Sueco sobre padres de ese país, para mostrar otros modelos de masculinidad. El proyecto ha tenido réplica ya en China, Uganda o Tailandia. Como la ley para quitar la nieve de las calles, muy criticada por ejemplo cuando un enorme atasco colapsó Estocolmo --el Gobierno declaró en ese momento que era la mayor nevada en años y que con o sin perspectiva de género en la política de limpieza la capital sueca habría sufrido por la tormenta-- la agenda feminista encabezada por Wallström ha experimentado numerosos ataques.

Women of Sweden's "first feminist government in the world" don hijab as they walk past Iran's Rouhani https: La votación fue 32 a 14 a favor de la condena. El feminismo en Argentina, al igual que en todo el mundo, arrastra hasta el día de hoy un debate irresuelto que divide al movimiento: Existen al menos cuatro modelos normativos en discusión, dentro del feminismo y fuera de él: Al interior del feminismo, la cuestión genera fuertes tensiones.

Consideran a la prostitución un trabajo y, como tal, exigen que sea alcanzado por la legislación laboral, con derechos y obligaciones para quienes lo ejercen. Infobae dialogó con dos de sus referentes. Es una activista por los derechos de las mujeres, en especial, de las prostitutas. María Riot su nombre real es Florencia tiene 25 años.

Es vegana, animalista, actriz porno y trabajadora sexual desde los Georgina trabaja en la calle, María no. Georgina se inició primero en el trabajo sexual y luego en el feminismo. Tienen muy en claro lo que son y lo dicen con orgullo: La necesidad de conseguir una remuneración económica y mejorar así nuestra calidad de vida. Si se piensa que el trabajo sexual no puede ser reconocido como trabajo porque se llega por una necesidad, y que por eso hay que abolirlo, entonces hay que abolir el sistema.

Una opta dentro de las pocas posibilidades que tiene. En mi caso, ser niñera no me gustó porque no tengo paciencia con los chicos. Como empleada administrativa me sentí super explotada, muy mal paga. A los 21 años me costaba mucho conseguir empleo o los sueldos eran muy bajos, siempre en negro.

Soy de General Rodríguez y nunca podía alquilar en Capital, me costaba mucho estudiar y trabajar a la vez. Viajaba muchísimo y mal. Tampoco tenía la posibilidad de que mis padres me paguen un departamento, como le ocurría a algunas compañeras. Busqué otra salida para mi vida y el trabajo sexual no era algo que veía de mala manera sino todo lo contrario.

Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras. No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo.

Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta. Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces. Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio.

Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir. Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no. Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Estas son las consecuencias de situar el género por encima de toda consideración de clase e ideológica.

Que los dirigentes de la derecha española lo hagan para encubrir su responsabilidad directa en la opresión y el sufrimiento de la gran mayoría de las mujeres y niñas del Estado español, es una cosa.

Ya sabemos que carecen de cualquier rasgo de honestidad. Sin embargo, contribuir directa o indirectamente desde el feminismo a crear confusión para que este tipo de planteamientos puedan germinar en el seno de las oprimidas y los oprimidos, es otra cosa muy distinta.

Y hay cosas que confunden y mucho. Como, por ejemplo, convertir en un aspecto decisivo para el éxito de nuestra Huelga Feminista que los hombres no vayan a la huelga ese día, y que se mantengan a la cola en las manifestaciones. Indudablemente el protagonismo del 8M es nuestro, de las mujeres. El Argumentario de la Comisión 8M explica: Queremos ser dueñas de nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestras vidas. Luchamos para que todos nos oigan, para que nuestra opresión cotidiana que adquiere muchas y terroríficas expresiones se visibilice, para que nadie piense que somos víctimas propicias, para demostrar nuestra fuerza y nuestra determinación.

Por ello, nosotras no solo animamos a las trabajadoras y los trabajadores a que vayan a la huelga, sino que consideramos que dos horas son completamente insuficientes y exigimos que los sindicatos de trabajadoras y trabajadores hagan como el Sindicato de Estudiantes en el movimiento juvenil y convoquen una huelga laboral de 24 horas.

Pocas herramientas de lucha impactan tanto a los poderosos como paralizar completamente la actividad económica. Como prueba un botón. Agradecemos la colaboración de la empresa en este acto, al permitirnos realizarlo en horario laboral, sin repercusión económica negativa para las trabajadoras y trabajadores. No sólo no se convoca huelga, sino que encima se arrastran ante una dirección de empresa completamente reaccionaria para agradecerle que no descuenten dinero por hacer una concentración.

Lo cierto es que esta actuación de las burocratizadas direcciones sindicales no se puede achacar al machismo, si bien es cierto que hay machismo en su seno.

No se trata sólo de las mujeres trabajadoras. Por eso sabotean las dos horas de paro laboral de la Huelga Feminista del 8M, porque temen que cualquier ejemplo de movilización seria de al traste con su política de colaboración de clases.

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Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad. Pero ahí no acaba la cosa. Si las cosas han cambiado de una manera que no me han gustado, puede suceder lo contrario. Movimientos dirigidos a las mujeres en condiciones de precariedad, a las mujeres inmigrantes, a visualizar a los colectivos LGTBI prostitutas tube videos prostitutas en las ramblas del feminismo, dar voz a las minorías como las personas transgénero. Julieta Lanteriuna de las pioneras del movimiento de mujeres en el país, formulaba en un encendido discurso que la prostitución debía "desaparecer"porque "es para la mujer moderna su mayor dolor y su mayor vergüenza". Colectivos para los que trump con prostitutas tipos de feminismo M fue su punto de encuentro. Nuestro problema no es que los hombres participen en la huelga para sumar fuerzas. De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. La hija de Trump, Ivanka, y su oponente política y examiga Hillary Clinton representan el mismo feminismo corporativo. Hay seis tipos de heterosexuales que tienen ligues homosexuales. The English Corner Periodismo y democracia: Esta mujer ha declarado que: trump con prostitutas tipos de feminismo

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