Prostitutas en honduras reportaje prostitutas

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Un miembro del coro del Vaticano contrataba servicios sexuales de hombres jóvenes para el principal imputado en el caso de la Protección Civil italiana. El titular de Cultura, sobrino de Mitterrand, pagó por chicos en Bangkok. Los jóvenes recibían 20 euros por cada contacto sexual. El criminal ya había matado a los 15 años a una niña de Timados 68 hombres que pagaron hasta Los procesados, grabados a escondidas, accedieron a facilitar menores que se prostituían. La policía desmantela la red que estafó a un cordobés prometiéndole dinero por acompañar a señoras adineradas.

No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago. Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada. La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería.

Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola.

Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma. Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución. La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza. Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro.

De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes. El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde. Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar.

Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano. Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo. En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren.

De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos. A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia.

La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación. Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado.

Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana. Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje.

Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables. Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente.

Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes.

Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme.

Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. De grande he vuelto frecuentemente a San Antonio. Ser prostituta significaba convivir con un mundo de astucia, de estrategia, de organización.

Había muchas formas de ejercer la prostitución sin sexo. Siempre me llamó la atención su ética. La confidencialidad es su mayor capital y lo saben. Ahí, cuando tenía 15 años, confirmé que ese lugar existía: Nunca sufrí bullying por ser hijo de una puta, ni en el colegio ni en el puerto.

Si así hubiese sido, probablemente se habría dado vuelta y lo habría dejado sentado. Creo que es el factor puerto. Era como la historia de Mujer bonita, pero con un tipo que no era ni tan generoso ni tan bondadoso como el protagonista. De alguna manera, sentía que él le enrostraba todo el tiempo dónde la había conocido. La ofendía y eso me molestaba. Le decía todo el tiempo que ella tenía a otro.

Nos distanciamos y durante los próximos tres años surgió esta sensación de que existía, pero de que no se hacía cargo de mí. El sistema me lo empezó a mostrar: Por primera vez sentí su ausencia. Llegué a una población politizada, frentista.

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Cuando llegamos a su esquina, donde hay una sucursal de La Caixa, yo me siento a la mesa de una terraza y pido una infusión mientras ella se mete en el bar para "arreglarse". No me saco la taza de té de la boca para defenderlas cada vez que alguien se refiere a este oficio, pero prostitutas hospitalet camaras ocultas prostitutas reivindico. No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo. Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Teléfono 23 26 Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Crecí junto a trabajadoras sexuales sin saber que lo eran. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Ya hemos dicho que no vende magia ni fantasías porno videos prostitutas estereotipo italiano, vende sexo cotidiano y conversación. Marga se detiene un rato con cada una. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Las mujeres de la población reconocieron a la hija de una de las vecinas, se pararon afuera de su casa y la increparon.

Desde entonces cogí la costumbre de mirar los cuellos de las camisas. Me cuenta todo esto mientras cenamos en compañía de otra prostituta, Antonia nombre supuesto , e Isabel Holgado, una antropóloga que trabaja en LICIT, la organización catalana que da apoyo a las putas y que lucha por la regulación del sector. Hemos elegido la terraza de un restaurante del puerto porque hace muy buena noche. Mientras hablamos, la niña, que liquida su plato en dos minutos, va y viene de un lado a otro sobre su patinete completamente ajena a nuestra conversación.

Marga me ha dicho que podemos hablar con confianza delante de ella, pues sabe perfectamente a qué se dedica su madre. No les molestan los términos prostituta o puta, pero saben que al decir "trabajadoras del sexo" dan a su actividad una dimensión económica que es idéntica al resto de las relaciones económicas que mueven el mundo. Este silencio es muy significativo, pues gracias a él, y dado que hablamos de una actividad muy desacreditada socialmente, se carga el peso de ese descrédito sobre la mujer.

De hecho, nos referimos a ella con el término peyorativo de puta. Los hombres, en cambio, son clientes. No hay una palabra que posea la carga despectiva de puta para nombrar al usuario del sexo de pago. Pero donde no se manifiestan los discursos se manifiesta la realidad: El discurso de estas mujeres es implacable. Cuando la mar estaba mala, había personas vomitando en esos seis lavabos y yo tenía que limpiarlo todo. Aquello sí que era sórdido. Embarcaba a las seis. Regresaba a Barcelona a la una de la madrugada.

La niña estaba entonces en casa de una amiga que la había recogido de la guardería. Yo me iba a dormir a casa de esa amiga hasta las cinco de la madrugada, hora a la que sonaba el despertador y comenzaba de nuevo la bola.

Estuve así tres años, sin prostituirme. Y no te digo nada del sueldo porque no te lo ibas a creer. Descansaba un día a la semana si tenía la suerte de que no se había puesto ninguna compañera enferma. Entonces hice el curso de camarera de pisos y empecé a alternar este trabajo con la prostitución.

La verdad es que siempre lo he alternado con otras actividades. Durante una época trabajé en una empresa de limpieza. Se trabajaba a destajo, como haciendo habitaciones en hoteles. Ahora alterno un trabajo con otro. De la prostitución vengo a sacar unos euros al mes. El mes pasado trabajaba desde la una de la madrugada hasta las nueve de la mañana en el Fórum. Allí lo hacemos dentro de los coches. A las diez entraba en un hotel, a arreglar habitaciones, hasta las seis de la tarde.

Dormía desde las siete hasta la once, y vuelta a empezar. Entre una cosa y otra saco para salir adelante. He de pagar ese internado y las colonias de verano. Marga, al contrario que Antonia , ejerce en la calle desde hace mucho tiempo.

En los pisos dependes de cómo le caigas a la gobernanta y has de entregar la mitad de lo que ganas. Antonia cobra 60 euros por servicio, de los que percibe Marga no tiene una tarifa fija. En torno a Otro problema de los pisos es que a veces presionan a las prostitutas para que trabajen sin condón o hagan cosas que no quieren. De hecho, en algunos hay dos tarifas, una con y otra sin. Se han dado casos también de clientes que han violado a alguna prostituta y los dueños del piso no han defendido adecuadamente sus derechos.

A los problemas tradicionales se suma ahora el de una inmigración masiva, incontenible, para la que la prostitución constituye una salida de emergencia. La falta de regulación del sector beneficia a los explotadores, a las redes de traficantes, a las mafias. Una puta no puede ser contratada en calidad de tal ni darse de alta como autónoma ni cotizar a Hacienda ni sindicarse ni tener una cartilla de la Seguridad Social ni acceder en su día a una jubilación.

Y esto es lo que piden: Quieren entrar en un sistema que las rechaza, pero que es cliente de ellas. Antonia se ha presentado a la cita con un vestido muy elegante y sutilmente escotado. Es probable que venga de trabajar, aunque suele descansar los fines de semana.

Es suramericana y llegó a España para trabajar en un club que abandonó tras liquidar la deuda que le permitió hacer el viaje.

Desde entonces ha trabajado en muchos sitios. Antonia tiene 28 años y Marga, como hemos dicho, Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables.

Y hay consumidores para todos los gustos. Muchos, cuando se les ha acabado el tiempo, pagan una hora extra para poder hablar. El sexo es, con frecuencia, la coartada para hablar. Y a una prostituta se le cuenta todo. No te puedes ni imaginar los conflictos que tiene la gente. Mientras conversamos , el camarero se mueve a nuestro alrededor disimuladamente, con curiosidad.

Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. En San Antonio, hablar de putas era como hablar de pescadores o zapateros.

De esos tiempos guarda fotos, la mayoría de sus clientes eran extranjeros muy poco agraciados. Por eso, se arreglaba hasta para ir al banco. Pelo holgado, labios y uñas pintadas, tacos de aguja.

Cuidarse a sí misma era cuidar la pega. De grande he vuelto frecuentemente a San Antonio. Ser prostituta significaba convivir con un mundo de astucia, de estrategia, de organización. Había muchas formas de ejercer la prostitución sin sexo.

Siempre me llamó la atención su ética. La confidencialidad es su mayor capital y lo saben. Ahí, cuando tenía 15 años, confirmé que ese lugar existía: Nunca sufrí bullying por ser hijo de una puta, ni en el colegio ni en el puerto. Si así hubiese sido, probablemente se habría dado vuelta y lo habría dejado sentado.

Creo que es el factor puerto. Era como la historia de Mujer bonita, pero con un tipo que no era ni tan generoso ni tan bondadoso como el protagonista. De alguna manera, sentía que él le enrostraba todo el tiempo dónde la había conocido. La ofendía y eso me molestaba. Un miembro del coro del Vaticano contrataba servicios sexuales de hombres jóvenes para el principal imputado en el caso de la Protección Civil italiana. El titular de Cultura, sobrino de Mitterrand, pagó por chicos en Bangkok.

Los jóvenes recibían 20 euros por cada contacto sexual. El criminal ya había matado a los 15 años a una niña de Timados 68 hombres que pagaron hasta Los procesados, grabados a escondidas, accedieron a facilitar menores que se prostituían. La policía desmantela la red que estafó a un cordobés prometiéndole dinero por acompañar a señoras adineradas.

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