Que quiere decir cuestionar insercion laboral prostitutas

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Las prostitutas reclaman el cese del hostigamiento legal de las medidas abolicionistas, ya que desde su punto de vista son estas leyes llamadas antiproxenetas las que atentan contra ellas mismas, su negocio y amigos.

El logro de la ciudadanía en nuestras sociedades de mercado abierto, basado en el sistema monetario, se encuentra esetrechamente ligado por no decir que depende a nuestra inserción al mercado de trabajo que, a través de la obtención del salario, nos permite la integración social en una posición y situación social determinadas.

En este contexto, el uso del propio cuerpo supone el medio para conseguir un salario o una nómina si se reconoce como un trabajo y la posibilidad de llevar una vida digna como cualquier trabajador potenciando así su capacidad como actor social.

En este sentido me parece relevante retomar la postura de la Organización Internacional del Trabajo, que: Es decir, remite el poder a las instancias sanitarias, algo que no ocurre en otras recomendaciones laborales. Hasta ahora sólo hemos incidido en uno de los actores que participan en el fenómeno de la prostitución: Sin embargo se suele olvidar que el trabajo sexual implica la existencia de otros actores sin los que esta actividad sería imposible: Hablar de trabajadora sexual implica hablar de clientes.

Hablar de prostitutas implica hablar de prostituidores , los intermediarios proxenetas, chulos y la industria del sexo.

Y también es imposible obviar a la sociedad en general: La construcción en el imaginario social de la mujer prostituta difiere significativamente de la construcción simbólica del hombre "prostituto" o "gigoló". Mientras que la mujer prostituta sufre un alto estigma en el ejercicio de su actividad laboral, su "cliente" queda obviado incluso "olvidado" a nivel simbólico dentro de la comunidad y sus medios de control policiales y de presión social al hombre se le atribuyen necesidades sexuales que la mujer no tiene o no debe tener.

Sin duda sería una interesante investigación. Son escasos los estudios que presentan el punto de vista de empresarios del comercio del sexo, como ANELA Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne , que aboga por la adopción de medidas reglamentaristas por parte del Estado español.

Uno de estos estudios ha sido realizado por el antropólogo José Luis Solana Ruiz, recogiendo las opiniones y posturas de dichos empresarios ante la prostitución. A grandes rasgos, ANELA se muestra partidaria de prohibir la actividad de la prostitución callejera bajo el lema de mayor higiene o garantías de seguridad adecuadas. Protesta ante las actuaciones legales y policiales en sus negocios y defiende el derecho a ejercer libremente su actividad económica como empresarios.

Declaran que no tienen relación laboral con las mujeres que ejercen la prostitución, su actuación se limita a "poner la 'infraestructura para el sexo en libertad entre adultos' ".

Lo que parece evidente, en mi opinión, es que si ponen tanto interés en la reglamentación es porque el negocio debe ser muy lucrativo para ellos. Frente a esto, recientes investigaciones [Oso Casas, ; Pons i Antoni, ; Medeiros, ; Otegui, ; Solana Ruiz, ; Navarro, ] han indicado los aspectos que las trabajadoras sexuales señalan como positivos en el trabajo de calle: Obviamente, todo polo positivo tiene un polo negativo.

Las trabajadoras sexuales refieren como inconvenientes de trabajar en la calle: Ciertamente estos inconvenientes existen y hay que poner los medios para amortiguar sus consecuencias. De hecho una legalización supondría una mejora de estas condiciones. Pero hay que tener cuidado al interpretar las peticiones de ANELA, pues, en mi interpretación, su interés no se centra en mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, sino en defender sus intereses empresariales, alegando cuestiones de salud para lo que son simplemente cuestiones económicas y de poder.

En este caso, salud y poder se convierten en un matrimonio perfecto al que los científicos sociales comprometidos hemos de cuestionar. Bajo este paradigma legalicionista el país europeo que se suele tomar como ejemplo es Holanda. Sin embargo, las medidas que legalizan el ejercicio de la prostitución son de reciente aprobación, por lo que no existen valoraciones definitivas todavía.

Existen varias formas de prostitución, entre ellas las famosas vitrinas, pero son los clubes los que representan la mayor parte de la industria del sexo en este país, y en menor medida, casas privadas de citas , en las fincas, servicios de "acompañamiento" y, por supuesto, trabajo de calle. Pero Holanda también ha tenido su proceso histórico con respecto a este tema.

Así, hasta su política era reglamentarista en la línea de lo anteriormente expuesto en este artículo. En esta fecha se pasó a una política abolicionista tolerante con la prostituta e intolerante con el proxeneta. Esto significa que permitía el ejercicio de la prostitución de una persona por su cuenta como expresión de las libertades civiles , pero penalizaba la explotación de un establecimiento de sexo, o sea, el hecho de dar un lugar a la prostitución.

La aplicación de estas medidas se hacía bajo el espíritu de tolerancia característico de las políticas holandesas: Actualmente, en Holanda la prostitución ha sido despenalizada y se ha iniciado una política legalicionista, siempre y cuando se trate de una opción voluntaria. Esto supone reglamentar el funcionamiento de los locales, que pasan a ser gestionados como cualquier otro negocio comercial, y, a su vez, supone incorporar la prostitución como una profesión al derecho laboral y considerarla como un trabajo en la industria del sexo.

En este sentido, la política de inmigración tiene una importante relación con las medidas que se toman para legalizar la actividad de la prostitución a efectos de no producir discriminación hacia las mujeres extranjeras que trabajan en el sector del sexo. Esto es ya una discriminación importante que no se da en otras profesiones, por lo que la lógica que subyace en el fondo, en mi opinión, sigue siendo que la prostitución es algo "especial" que hay que controlar de alguna manera.

Si un país no te permite la entrada con un contrato de trabajo sexual y sí con un contrato de trabajo doméstico, seguimos hablando de estigma, de control y no de igualdad real ni legal en materia laboral.

El cuerpo como mercancía y como víctima: Para este discurso, la prostitución es siempre una forma de esclavitud sexual. Es una forma de violencia contra las mujeres que atenta contra su integridad y dignidad. Un importante sector feminista se encuadra en estos tipos de políticas. Al mismo tiempo, los Estados que corroboran este convenio "se comprometen a adoptar medidas para la prevención de la prostitución, la rehabilitación y adaptación social de las víctimas de la prostitución" [Gutiérrez, Prostitución es siempre equivalente a esclavitud sexual.

Coherente con este planteamiento, la postura política adoptada por estos movimientos hoy en día supone definir la prostitución como una forma de violencia contra las personas que la ejercen. Defiende que se trata de una cuestión ética: Las palabras de Rosario Carralero, miembro de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres de Madrid, reflejan también esta idea de que el cuerpo femenino se convierte en una mercancía: La compra del cuerpo de las mujeres presenta enormes similitudes con nuestro comportamiento de consumo [ Desde esta óptica el modelo de reglamentación opuesto al abolicionista supone organizar "la venta del cuerpo de las mujeres", legitimar el "mercado de cuerpos femeninos destinados a la población masculina para su consumo individual con fines sexuales" [Carralero, Detractores de esta postura señalan que prostituirse es sólo un intercambio de servicios sexuales por dinero.

No se vende el cuerpo, ni la persona, se venden sólo servicios sexuales. El de "objeto" de consumo. Y convertir la sexualidad femenina en un objeto comercial atentaría contra la integridad y dignidad de las personas.

Para estas teóricas la prostituta es siempre una víctima cuya capacidad de decisión se encuentra limitada por unas condiciones sociales estructurales pobreza, marginación, falta de oportunidades, abuso sexual. El Estado se convierte en "salvador" de las prostitutas ofreciéndoles "alternativas" rehabilitadoras normalmente la limpieza de casas.

Frente a estas posturas, muchas son las críticas y replanteamientos de científicos y, especialmente, de las propias trabajadoras sexuales, tal y como lo he expuesto. Gould describe el proceso por el que se aprueba en Suecia, en , la ley denominada Sexkdpstag, que regula la compra y venta del sexo penalizando al consumidor. Este autor plantea que Suecia se enfrenta a una contradicción: Otro caso relevante como país con un sistema legal abolicionista es España.

Dichas reformas legales son descritas por algunas juristas como medidas con una fuerte carga moral de índole religioso: También se ha manifestado la incoherencia entre ley y realidad: Para la socióloga Raquel Osborne, la política de corte abolicionista en España se traduce en que.

Algo que queda patente en las calles madrileñas donde la lucha contra la prostitución se ha convertido en una lucha contra la inmigración femenina. La veda ha quedado abierta. Desde ramas diversas del pensamiento feminista se da un acercamiento a los movimientos reivindicativos de las trabajadoras sexuales por el reconocimiento de sus derechos. El enfrentamiento entre regular o abolir la actividad de la prostitución toma nuevos caminos desde posturas feministas alternativas.

La socióloga Raquel Osborne cuestiona: Aunque la prostitución sea entendida como un producto de la desigualdad social estructural entre hombres y mujeres, esto no significa que haya que mirar hacia otro lado y no reconocer su existencia ni las condiciones sociales y laborales en que se desarrolla ni las reivindicaciones de los derechos de estas mujeres.

Su discurso incluye también una crítica a las instituciones sociales legitimadas para las relaciones sexuales entre hombres y mujeres como el matrimonio y el noviazgo , ya que también podrían ser consideradas en términos de un intercambio económico por servicios sexuales y domésticos.

Por ejemplo para G. Esta autora centra el problema en el estigma social del que es objeto la prostitución femenina, afirmando que "el estigma de puta, aunque se dirige de forma explícita hacia las mujeres prostitutas, controla implícitamente a todas las mujeres" [Petherson, Desde esta perspectiva, el estigma de puta es una construcción social que obedece a procesos de racionalización de la dominación que ejercen determinados sistemas sociales sobre otros en este caso, las representaciones sociales masculinas sobre las femeninas , de manera que "las actividades asignadas a la mujer resultan perfectamente compatibles con las estructuras comunes de dominación masculina" [Petherson, Una postura similar es la defendida por Dolores Juliano, que centra el problema en general en los modelos sociales construidos y, en especial, en las conductas sociales entendidas como adecuadas para las buenas mujeres.

A su vez, esta autora también reafirma el potencial de autonomía que supone la gestión y el control sobre el propio cuerpo femenino: Esta autora plantea, al igual que G. Plantea como problema principal de las trabajadoras sexuales el estigma social que recae, no sólo sobre ellas, sino que sufre el sexo femenino en su totalidad como forma de control social. Desde esta óptica, las estrategias de actuación serían la consideración de la prostitución como trabajo, así como la eliminación del estigma social, es decir, actuar.

Lo que es funcional para el sistema es precisamente la estigmatización, que aísla y debilita al colectivo de las trabajadoras sexuales, impidiéndoles manifestarse e imponer sus problemas y reivindicaciones [Juliano, Ciertamente es una nueva manera de mirar debajo de la alfombra donde la sociedad esconde sus desechos [Juliano, El abolicionismo considera que la prostitución es degradante en sí misma, por eso lucha activamente en contra de la legalización, y trata de penalizar las actividades de las personas involucradas, aunque no directamente a las prostitutas.

Este fetichismo también funciona para la conclusión opuesta. Se tiende a pensar que cualquiera de los modelos legales produce los mismos efectos en el momento de ser implementados aunque esto no sea así.

Esta fue la respuesta del feminismo estatal sueco como una forma de lucha contra la trata, pero se dejó fuera la voz de las trabajadoras sexuales que no pudieron hablar de los efectos negativos que tiene sobre ellas y de la falsa asimilación de la prostitución con la trata sexual. Al respecto, las organizaciones de trabajadoras sexuales denunciaron que uno de los peores efectos era la instrumentalización que se estaba haciendo de la protección de los derechos humanos de las mujeres contra la explotación para dar apariencia de legitimidad a las políticas de control migratorio del espacio europeo.

La ley sueca penaliza con seis meses de prisión a quienes obtienen relaciones sexuales casuales a cambio de dinero, y deja asentado que no se busca criminalizar a quien voluntaria y autónomamente ofrece servicios sexuales. Aun cuando se haya producido una diversificación de las maneras de publicitar y acceder a servicios sexuales, la aplicación de este modelo ha conducido a mayores niveles de indefensión y clandestinidad para las prostitutas a las que se en principio se dice que se intentaba proteger.

La criminalización de la demanda se ha complementado con una red de dispositivos para que la trabajadora sexual abandone esta actividad.

Mientras que aquellas mujeres que se empoderan mediante la reivindicación del trabajo sexual, son sometidas a mecanismos punitivos tales como la expulsión —en el caso de mujeres migrantes— o la pérdida de la tenencia de sus hijos, o directamente se las responsabiliza de explotar sexualmente a otras cuando se organizan en formas de trabajo cooperativas. Hay varios tipos de trata considerados como delito: Con anterioridad, las ordenanzas municipales sancionaban la oferta de servicios sexuales en tanto y en cuanto perturbaran el espacio de convivencia colectiva.

Colectivos de trabajadoras sexuales —Prostitutas Indignadas, Hetaira, Colectivo de Prostitutas de Sevilla— han denunciado reiteradamente que a partir de estas ordenanzas habían empeorado sus relaciones, siempre conflictivas, con la policía, sobre todo local, que ahora se encontraba legitimada para perseguirlas y acosarlas. Con anterioridad, cada ayuntamiento tenía la facultad de dictar sus propias normas en materia de prostitución. Esta ley introdujo un artículo —el La insistencia en que este modelo no criminaliza a las trabajadoras porque va dirigida a la demanda, ofrece altos niveles de fetichismo normativo y pedagógico.

Desde esta perspectiva se invisibilizan la multiplicidad de sexualidades y formas de agenciamiento que se dan en el mercado sexual, por ejemplo, el aumento considerable de mujeres o transvarones que demandan este tipo de servicios, o las posibilidades de mayor autonomía y mejores ingresos que proporciona el trabajo sexual si se compara con el cuidado de personas mayores o niños, o con las tareas domésticas remuneradas.

Sin embargo, la situación actual describe una órbita expansiva y un cambio fundamental en el trabajo sexual y en las formas de explotación, como parte de la transformación de las formas productivas generizadas del mercado de trabajo en permanente degradación, y de los efectos nefastos de las políticas que criminalizan la migración.

Lo mismo le estaba escribiendo el otro día agradecido, Revolución t. A mí se me ocurría recordar que no podemos olvidarnos de que lo de cambiar la vida por tiempo contable, y las unidades de éste por dinero, es la regla, y no ninguna excepción en este régímen del dinero que nos ha caído encima y nos toca padecer y que si algo es la prostitución es tal vez un caso extremo por los sangrantes niveles de explotación y autoexplotación y perrerías a los que suele dar lugar, no un caso cualitativamente distinto de lo que el sistema hace con "el material humano" del que se alimenta.

Y luego ya, en forma de lema, ofrezco el siguiente, recordando en primer lugar el los posibles sitios reservados para la Mujer el viejo orden, y sin despistarnos de lo que pretende el nuevo hacernos pasar por progreso progreso del capital, eso sí: Muy bien dicho, "Revolución televisada", estoy totalmente de acuerdo contigo.

Lo has argumentado perfectamente. El mercantilismo machista, vende la prostitucion como libertad por que le interesa comerciar con ello y d elibertad para las mujeres justito lo que le interesa al machismo cappitalista.

La PProstitucion es como una violacion pagando con algo menos violencia pero igual d desprecio La mayoria de las pputas estan esclavizadas contra su voluntad, no es legalizarlo por que ni aun siendo legal habria putas por que las que hay son engañadas y las que no lo estan preferirian trabajar en otra cosa en vez de aguantar babosos , aun ganando un pastón. Hay un mito que dice que las putas salen mas baratas que una pareja, pero es falso, y lo dicen los que no saben lo bueno que es dormir acompañado ademas las mamadas son mas y mejores si hay respeto ternura afecto etc cosa que los pputeros no parecen tener.

El feminismo de la igualdad de raíz ilustrada por un lado y el feminismo de la diferencia con todas las variantes posmodernas asociadas por otro, trazan caminos totalmente divergentes para pretendidamente llegar a un mismo fin:

: Que quiere decir cuestionar insercion laboral prostitutas

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Por tanto, al elevar a estas mujeres a esta categoría las estamos dotando de un armamento sexo con prostituta putas videos con que defenderse, tanto de empresarios como de clientes y de mafias; sin victimizarlas ni infantilizarlas. Aunque existe una negación general de la sexualidad tanto para el hombre como para la mujer, nuestra sociedad permite la transgresión de estas normas sólo para hombres, ya que su valoración social no depende de su conducta sexual ser promiscuo confiere prestigio. Desde ramas diversas del pensamiento feminista se da un acercamiento a los movimientos reivindicativos de las trabajadoras sexuales por el reconocimiento de sus derechos. Esto es ya una discriminación importante que no se da en otras profesiones, por lo que la lógica que subyace en el fondo, en mi opinión, sigue siendo que la prostitución es algo "especial" que hay que controlar de alguna manera.

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Y casa de prostitutas villaverde alto anuncio prostitutas almería la sexualidad femenina en un objeto comercial atentaría contra la integridad y dignidad de las personas. No disparen al carnaval Minorías El Dobladillo De Paula Medeiros, Regina. Para estas teóricas la prostituta es siempre una víctima cuya capacidad de decisión se encuentra limitada por unas condiciones sociales estructurales pobreza, marginación, falta de oportunidades, abuso sexual. Frente a esto, recientes investigaciones [Oso Casas, ; Pons i Antoni, ; Medeiros, ; Otegui, ; Solana Ruiz, ; Navarro, ] han indicado los aspectos que las trabajadoras sexuales señalan como positivos en el trabajo de calle: La mujer que ofrece servicios sexuales a cambio de un pago recibe el nombre de prostituta. Desde la construcción teórica de la mujer como "víctima" hasta la construcción de la prostitución como un prisma que pone al descubierto el temor de la sociedad por mujeres "fuera de la norma sexual", muchas son las teorías que matizan estas dos interpretaciones antagónicas. Desde ramas diversas del pensamiento feminista se da un acercamiento a los movimientos reivindicativos de las trabajadoras sexuales por el reconocimiento de sus derechos. La criminalización de la demanda se ha complementado con una red de dispositivos para que la prostitutas en san javier prostitutas follando con viejos sexual abandone esta actividad. Ahora bien, hay que reconocer que el estigma aplicado a la comercialización del cuerpo femenino sumado a la sacralización de la sexualidad en Occidente hace que este tipo de trabajo se convierta en algo marginal y excluyente, a diferencia de otros trabajos que integran y se valoran socialmente. Es decir, remite el poder a las instancias sanitarias, algo que no ocurre en otras recomendaciones laborales. Una aproximación desde el feminismo, Valencia, La Sal. Actualmente, en Holanda la prostitución ha sido despenalizada y se ha iniciado una política legalicionista, siempre y cuando se trate de una opción voluntaria.

Aun cuando se haya producido una diversificación de las maneras de publicitar y acceder a servicios sexuales, la aplicación de este modelo ha conducido a mayores niveles de indefensión y clandestinidad para las prostitutas a las que se en principio se dice que se intentaba proteger. La criminalización de la demanda se ha complementado con una red de dispositivos para que la trabajadora sexual abandone esta actividad.

Mientras que aquellas mujeres que se empoderan mediante la reivindicación del trabajo sexual, son sometidas a mecanismos punitivos tales como la expulsión —en el caso de mujeres migrantes— o la pérdida de la tenencia de sus hijos, o directamente se las responsabiliza de explotar sexualmente a otras cuando se organizan en formas de trabajo cooperativas. Hay varios tipos de trata considerados como delito: Con anterioridad, las ordenanzas municipales sancionaban la oferta de servicios sexuales en tanto y en cuanto perturbaran el espacio de convivencia colectiva.

Colectivos de trabajadoras sexuales —Prostitutas Indignadas, Hetaira, Colectivo de Prostitutas de Sevilla— han denunciado reiteradamente que a partir de estas ordenanzas habían empeorado sus relaciones, siempre conflictivas, con la policía, sobre todo local, que ahora se encontraba legitimada para perseguirlas y acosarlas. Con anterioridad, cada ayuntamiento tenía la facultad de dictar sus propias normas en materia de prostitución. Esta ley introdujo un artículo —el La insistencia en que este modelo no criminaliza a las trabajadoras porque va dirigida a la demanda, ofrece altos niveles de fetichismo normativo y pedagógico.

Desde esta perspectiva se invisibilizan la multiplicidad de sexualidades y formas de agenciamiento que se dan en el mercado sexual, por ejemplo, el aumento considerable de mujeres o transvarones que demandan este tipo de servicios, o las posibilidades de mayor autonomía y mejores ingresos que proporciona el trabajo sexual si se compara con el cuidado de personas mayores o niños, o con las tareas domésticas remuneradas.

Sin embargo, la situación actual describe una órbita expansiva y un cambio fundamental en el trabajo sexual y en las formas de explotación, como parte de la transformación de las formas productivas generizadas del mercado de trabajo en permanente degradación, y de los efectos nefastos de las políticas que criminalizan la migración. Lo mismo le estaba escribiendo el otro día agradecido, Revolución t. A mí se me ocurría recordar que no podemos olvidarnos de que lo de cambiar la vida por tiempo contable, y las unidades de éste por dinero, es la regla, y no ninguna excepción en este régímen del dinero que nos ha caído encima y nos toca padecer y que si algo es la prostitución es tal vez un caso extremo por los sangrantes niveles de explotación y autoexplotación y perrerías a los que suele dar lugar, no un caso cualitativamente distinto de lo que el sistema hace con "el material humano" del que se alimenta.

Y luego ya, en forma de lema, ofrezco el siguiente, recordando en primer lugar el los posibles sitios reservados para la Mujer el viejo orden, y sin despistarnos de lo que pretende el nuevo hacernos pasar por progreso progreso del capital, eso sí: Muy bien dicho, "Revolución televisada", estoy totalmente de acuerdo contigo.

Lo has argumentado perfectamente. El mercantilismo machista, vende la prostitucion como libertad por que le interesa comerciar con ello y d elibertad para las mujeres justito lo que le interesa al machismo cappitalista.

La PProstitucion es como una violacion pagando con algo menos violencia pero igual d desprecio La mayoria de las pputas estan esclavizadas contra su voluntad, no es legalizarlo por que ni aun siendo legal habria putas por que las que hay son engañadas y las que no lo estan preferirian trabajar en otra cosa en vez de aguantar babosos , aun ganando un pastón.

Hay un mito que dice que las putas salen mas baratas que una pareja, pero es falso, y lo dicen los que no saben lo bueno que es dormir acompañado ademas las mamadas son mas y mejores si hay respeto ternura afecto etc cosa que los pputeros no parecen tener.

El feminismo de la igualdad de raíz ilustrada por un lado y el feminismo de la diferencia con todas las variantes posmodernas asociadas por otro, trazan caminos totalmente divergentes para pretendidamente llegar a un mismo fin: Al igual que la Iglesia católica -fiel a su calculada ambigüedad secular- barre de izquierda a derecha incorporando desde la Teología de la Liberación hasta el Opus Dei, al parecer en el Movimiento feminista también todo cabe, desde cajeras explotadas hasta empresarias explotadoras, pasando por marquesas, duquesas, burguesas, precarias y hasta alguna monja despistada.

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecer un mejor servicio. Para aceptar su uso pulse en el botón "Aceptar cookies". Europa contra sí misma. Migrantes y refugiados, un naufragio moral. Nosotras cambiamos la historia. A través de cuentos morales y de "cuentos" científicos, considero que se puede establecer una construcción del significado del cuerpo femenino y de su sexualidad, y su estrecha relación con la prostitución.

Objetivos e hipótesis de trabajo. La construcción de los discursos científicos. Cada uno de los enfoques teóricos en torno a los que se articulan los diferentes pensamientos ideológicos, entre ellos el feminismo, y la legislación de las diferentes administraciones prohibicionista, abolicionista, reglamentarista y laboralista , definen una forma de entender el cuerpo y la sexualidad.

Desde este discurso, el intercambio mercantil de servicios sexuales atenta contra valores éticos: Por tanto, esta actividad ha de ser erradicada por ley, prohibiendo su ejercicio y penalizando a aquellas personas relacionadas con ella, especialmente a las prostitutas. En el contexto europeo, sólo Irlanda actualmente aplica este tipo de medidas legales. Es característico de sociedades tradicionales donde la religión juega un papel social y político importante.

También los sistemas jurídicos de la mayoría de los estados de Estados Unidos tipifican como delito la prostitución castigando a las personas que la ejercen. La figura de la prostituta mala mujer aparece enfrentada a la figura de la mujer virtuosa esposa fiel, madre abnegada.

Esto produce un efecto embodiment [Juliano, D. En nuestra sociedad, cualquier tipo de contestación social por parte de las mujeres es atribuida a excesos de su sexualidad, y por ello el insulto que suele utilizarse para cualquier tipo de descontrol es el de "puta" para las mujeres y el de "hijo de puta" para los hombres. De manera que una conducta puntual o una opción laboral se transforma en un atributo permanente [ibid.: El cuerpo como negocio: Un sector importante de la sociedad exige una regulación comercial de los negocios sexuales por parte del Estado.

En este sentido, los discursos reglamentaristas y laboralistas de la prostitución suponen el reconocimiento de la existencia de dicha actividad. Sin embargo, implican cuestiones diferentes.

La reglamentación indica la existencia de excepciones al derecho penal para aquellos sectores de la industria sexual que cumplan ciertas condiciones. En el caso de las trabajadoras del sexo, estos sistemas suelen imponer controles sociales, policiales y sanitarios obligatorios; es decir, puede traducirse en la instauración de controles periódicos y obligatorios por parte de su médico, el ejercicio en zonas de prostitución libre alejadas de los barrios residenciales y el pago de impuestos especiales por ejercer esta actividad.

También supondría fiscalizar los beneficios que generan las actividades económicas de la industria y el comercio del sexo. Normalmente, estos tipos de controles han redundado negativamente en la mujeres, pues han sido vulnerados sus derechos y libertades civiles: Actualmente, países europeos como Bélgica, Austria y Grecia tienen sistemas legales de corte reglamentarista. Por su parte, el discurso laboralista supone equiparar los derechos laborales de las prostitutas con los derechos de cualquier otra profesión formalmente reconocida, con la misma protección social y jurídica.

La prostitución queda enmarcada en su totalidad como una actividad laboral. Como efecto de este tipo de medidas, el negocio existente en torno a la prostitución deja de criminalizarse, lo que no sólo afecta a las trabajadoras, sino también a las terceras personas que median y tienen relación con este comercio. Estas medidas se aplican en países como Alemania y Holanda.

El sociólogo Ignasi Pons [ Frente a la supuesta "falta de libertad" en la elección de la prostitución como un trabajo, defensores y artífices de esta postura denuncian las condiciones de alienación y cosificación que se dan también en otras profesiones, y cuestionan que se cumpla el principio de libre elección no sólo en el mercado del sexo, sino en general en la mayoría de los trabajos actuales en nuestras sociedades.

Para la mayor parte del trabajo no cualificado se parte de los supuestos de que se trabaja por "dinero" y no por satisfacción personal. En general, nadie se plantea que un basurero, un enterrador de muertos o estar interna todos los días y noches conlleven una "realización personal", pero tampoco una "esclavitud personal".

Sólo en el caso de la prostitución se descarta, tal y como apunta la antropóloga Dolores Juliano [ En todo mercado laboral se pone en venta la fuerza de trabajo del cuerpo humano, ya sean los genitales o el cerebro. Ahora bien, hay que reconocer que el estigma aplicado a la comercialización del cuerpo femenino sumado a la sacralización de la sexualidad en Occidente hace que este tipo de trabajo se convierta en algo marginal y excluyente, a diferencia de otros trabajos que integran y se valoran socialmente.

La falta de capital social [Bourdieu, Por un lado, la defensa de regular los derechos y la mejora de las condiciones laborales dentro del sector económico del sexo se apoya en la reivindicación de la libertad de decisión sobre la gestión del propio cuerpo, como un negocio autónomo. Este sería el discurso que defienden las trabajadoras sexuales como ellas se autodenominan: A partir de los años ochenta, las investigaciones comienzan a tener en cuenta las opiniones de los movimientos de las trabajadoras sexuales que reclaman sus derechos y autonomía para decidir ejercer esta actividad.

Las obras y planteamientos feministas de Gail Petherson [], Raquel Osborne [] o Carla Corso [] se basan en las voces de las propias prostitutas.

En la lista de reivindicaciones elaborada en el Primer Congreso Mundial de Putas, las prostitutas reclamaban la regulación comercial en vez de criminal de los negocios sexuales y el esfuerzo de las leyes ordinarias contra el uso de la fuerza, el fraude, la violencia y el maltrato a niños tanto en contextos de prostitución como en cualesquier otros [Petherson, Las verdaderas protagonistas organizadas en asociaciones de trabajadoras sexuales salen a la palestra para hacer oír su voz y su propio discurso en defensa de sus intereses [Corso, Entre el orgullo del propio oficio y la propuesta de un mundo donde el sexo no se ponga ya a la venta, las prostitutas italianas también francesas, belgas e inglesas han constituido unos puntos de referencia internacional para intercambiar información y experiencias, elaborar técnicas de defensa y reclamar nuevas leyes [Corso, Pere Negre i Rigol recoge también testimonios de prostitutas del barrio chino de Barcelona.

Para Lin [] existen tres indicadores de estatus fundamentales: Si atendemos por indicador político al proceso de toma de decisiones autónoma, de "elegir" en cierta manera como trabajadoras subalternas, tampoco en este punto distaría de otra actividad laboral. La utilización del cuerpo y la sexualidad marcan una frontera simbólica que divide a hombres y mujeres: Ellos quedan "limpios" "ensuciando" a ellas. Aunque existe una negación general de la sexualidad tanto para el hombre como para la mujer, nuestra sociedad permite la transgresión de estas normas sólo para hombres, ya que su valoración social no depende de su conducta sexual ser promiscuo confiere prestigio.

Sin embargo, la valoración social de la mujer sigue siendo a través de su sexualidad. Las prostitutas reclaman el cese del hostigamiento legal de las medidas abolicionistas, ya que desde su punto de vista son estas leyes llamadas antiproxenetas las que atentan contra ellas mismas, su negocio y amigos. El logro de la ciudadanía en nuestras sociedades de mercado abierto, basado en el sistema monetario, se encuentra esetrechamente ligado por no decir que depende a nuestra inserción al mercado de trabajo que, a través de la obtención del salario, nos permite la integración social en una posición y situación social determinadas.

En este contexto, el uso del propio cuerpo supone el medio para conseguir un salario o una nómina si se reconoce como un trabajo y la posibilidad de llevar una vida digna como cualquier trabajador potenciando así su capacidad como actor social. En este sentido me parece relevante retomar la postura de la Organización Internacional del Trabajo, que: Es decir, remite el poder a las instancias sanitarias, algo que no ocurre en otras recomendaciones laborales.

Hasta ahora sólo hemos incidido en uno de los actores que participan en el fenómeno de la prostitución: Sin embargo se suele olvidar que el trabajo sexual implica la existencia de otros actores sin los que esta actividad sería imposible: Hablar de trabajadora sexual implica hablar de clientes.

Hablar de prostitutas implica hablar de prostituidores , los intermediarios proxenetas, chulos y la industria del sexo. Y también es imposible obviar a la sociedad en general: La construcción en el imaginario social de la mujer prostituta difiere significativamente de la construcción simbólica del hombre "prostituto" o "gigoló". Mientras que la mujer prostituta sufre un alto estigma en el ejercicio de su actividad laboral, su "cliente" queda obviado incluso "olvidado" a nivel simbólico dentro de la comunidad y sus medios de control policiales y de presión social al hombre se le atribuyen necesidades sexuales que la mujer no tiene o no debe tener.

Sin duda sería una interesante investigación. Son escasos los estudios que presentan el punto de vista de empresarios del comercio del sexo, como ANELA Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne , que aboga por la adopción de medidas reglamentaristas por parte del Estado español.

Uno de estos estudios ha sido realizado por el antropólogo José Luis Solana Ruiz, recogiendo las opiniones y posturas de dichos empresarios ante la prostitución. A grandes rasgos, ANELA se muestra partidaria de prohibir la actividad de la prostitución callejera bajo el lema de mayor higiene o garantías de seguridad adecuadas. Protesta ante las actuaciones legales y policiales en sus negocios y defiende el derecho a ejercer libremente su actividad económica como empresarios.

Declaran que no tienen relación laboral con las mujeres que ejercen la prostitución, su actuación se limita a "poner la 'infraestructura para el sexo en libertad entre adultos' ". Lo que parece evidente, en mi opinión, es que si ponen tanto interés en la reglamentación es porque el negocio debe ser muy lucrativo para ellos.

Frente a esto, recientes investigaciones [Oso Casas, ; Pons i Antoni, ; Medeiros, ; Otegui, ; Solana Ruiz, ; Navarro, ] han indicado los aspectos que las trabajadoras sexuales señalan como positivos en el trabajo de calle: Obviamente, todo polo positivo tiene un polo negativo. Las trabajadoras sexuales refieren como inconvenientes de trabajar en la calle: Ciertamente estos inconvenientes existen y hay que poner los medios para amortiguar sus consecuencias.

De hecho una legalización supondría una mejora de estas condiciones. Pero hay que tener cuidado al interpretar las peticiones de ANELA, pues, en mi interpretación, su interés no se centra en mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, sino en defender sus intereses empresariales, alegando cuestiones de salud para lo que son simplemente cuestiones económicas y de poder.

En este caso, salud y poder se convierten en un matrimonio perfecto al que los científicos sociales comprometidos hemos de cuestionar. Bajo este paradigma legalicionista el país europeo que se suele tomar como ejemplo es Holanda. Sin embargo, las medidas que legalizan el ejercicio de la prostitución son de reciente aprobación, por lo que no existen valoraciones definitivas todavía.

Existen varias formas de prostitución, entre ellas las famosas vitrinas, pero son los clubes los que representan la mayor parte de la industria del sexo en este país, y en menor medida, casas privadas de citas , en las fincas, servicios de "acompañamiento" y, por supuesto, trabajo de calle. Pero Holanda también ha tenido su proceso histórico con respecto a este tema. Así, hasta su política era reglamentarista en la línea de lo anteriormente expuesto en este artículo. En esta fecha se pasó a una política abolicionista tolerante con la prostituta e intolerante con el proxeneta.

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